En 2013, granjas de cultivo de camarón en estados como Nayarit, Sinaloa y Sonora se vieron afectadas con el virus de la mancha blanca. Según datos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), las afectaciones llegaron a 50 por ciento del producto.

En el norte de Guasave, Sinaloa, la pérdida se cuantifica hasta en un millón de dólares por aproximadamente 600 hectáreas, afirma el equipo conformado por la doctora Carmen Lucía Moraila Martínez, investigadora de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), y sus estudiantes, quienes diseñaron una estrategia para evitar el estrés del camarón, principal causa, señalaron, del letal virus.

El origen

Fue el estudiante Ernesto Antonio Cervantes Jiménez, originario de Guasave, quien habita cerca de granjas de camarón, quien encontró un rezago en la tecnología que requieren los productores.

“Ellos manejan agua de mar y la corrosión es muy alta, o no tienen instalaciones eléctricas y es difícil llevar electrónica a esas áreas. También les afectan mucho las enfermedades en el camarón porque no tienen un parámetro de la calidad del agua. No llevan un muestreo preciso. El método que utilizan es meter una charola al estanque, retiran el camarón de su hábitat natural, lo miden y pesan de manera manual, el camarón se estresa y vuelve dañado al estanque y muchas veces se muere en ese proceso”.

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