Armando Manzanero y Eduardo Vázquez, regalaron una noche de romanticismo, y de magia de transformar en belleza lo cotidiano.

Con una noche, llena de emociones y con esa voz que transmite sentimientos y que transforma la letra de lo cotidiano en un verso hermoso, Eduardo Vázquez, el tenor yucateco a quién el maestro Manzanero le produjo el disco Tal como quedamos, demostró porque el compositor más grande que ha dado Yucatán, lo eligió para dirigirle y producirle su primer material discográfico.

El propio Manzanero lo dijo en sus palabras de cierre: “mientras más años pasan y más días tengo más admiro a mi raza, más admiro a mi gente, más admiro a mi pueblo, el entusiasmo que le ponemos para hacer las cosas, para apoyar a nuestra gente es grande, te felicito mucho porque has logrado el mismo sonido de un disco en vivo, eso es lo más difícil que puede haber” y como todo un grande que reconoce la calidad artística se dirigió a los once músicos y tres coristas: “felicidades maestros”.

El concierto inició en punto de las nueve de la noche, cinco minutos antes, hizo su discreto arribo el maestro Armando Manzanero acompañado de su hija Martha y su yerno Rafael. Ocuparon la cuarta fila que se reservó especialmente para ellos. Fue una de las sorpresas de la noche, porque otra de ellas, fue verlo gozar al interpretar el tema Aquel Señor en género salsa, en el que bailó e hizo a Eduardo dar unos tímidos pasos.

Apenas se abrió el telón, los aplausos no se hicieron esperar. Ante la sonrisa esplendida y sincera de Eduardo Vázquez al ver el teatro lleno y se escucharon los primeros acordes de los músicos y la voz afinada y romántica dejó escuchar: “me dijeron que estás bien, que estás viviendo bien, que te va de maravilla, que te trata súper bien”.

La voz continúa, pero no es solo una voz, es una invitación a vivir cada letra y el significado completo de la canción…”y escuchando un disco piensas que yo soy el que te adora, sigue así viviendo bien, porque yo sin ti la paso nada bien”.

Desde su asiento, el maestro Manzanero sonreía, movía la cabeza en señal de aprobación y evidentemente disfrutaba lo que sus oídos escuchaban.

Así siguieron La mujer que me ama, A través, Aquel señor, Que ni me entere, Cuando pienso en ti, Voy a apagar la luz, Un loco como yo, y Son esas cosas, uno de los dos temas inéditos en el que participó el músico argentino Pablo Amat tocando el bandoneón y dándole el toque especial a ese tema que habla de una promesa de amor mezclado con el aroma de un café.

“En mi tiempo guardo el dulce aroma del café que nos tomamos”, dice la letra mientras el bandoneón transmite con sus notas una tristeza que casi se siente. Y continúa: “he regresado cada tarde, al mismo sitio a esperarte, donde invertí mis primaveras con la esperanza que estuvieras, y es que conservo el amor que un día me diste en el rincón más escondido de mi ensueño.

Cada tema, tenía una historia que compartir y una dedicatoria especial, a sus padres, a su esposa, a todos quienes formaron parte del sueño “que disfrutaré por el resto de mis días”.

Casi al terminar la noche, el telón bajó. El maestro Armando Manzanero se levantó de su asiento y se dirigió al escenario, en tanto, en un video Eduardo Vázquez explica como “los mejores proyectos de la vida se dan sin pensarlo” y comparte un poco de los momentos en el estudio de grabación.

El telón sube, los músicos hacen lo que mejor saben, del lado derecho del escenario aparece el maestro Manzanero con Eduardo Vázquez, caminan hasta el otro lado del escenario y envuelven al público en la belleza de unas letras hechas canción, de esas letras que logran hacer de algo cotidiano a lo real maravilloso.

El tema inédito Tal como quedamos, habla de un amor intenso: “Tal como quedamos en el lugar que acostumbramos, antes que llegue el medio día nos encontramos vida mía, tu con tu alegría yo con las ganas que seas mía”. El público aplaudió de pie y la emoción afloró en ese momento en unas lágrimas del tenor, que como el mismo confesó no fueron las primeras.

Y fue en ese momento cuando don Armando, le reconoció el haber logrado que el concierto sonara como un disco en vivo. El público pidió una más y para sorpresa de todos, interpretaron juntos Aquel Señor, en versión salsa, don Armando con mucha energía bailó y gozó. Eduardo con unos tímidos pasos dejó salir lo mejor de su voz en lo que el mismo dijo fue su mejor noche artística.

Y la cita se cumplió, Tal como quedamos.

Por Teresa Chan

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