Por: Dorilián Cardona

La Administración Pública debe ser coherente con sus fines, tener presente en todo momento sus principios de actuación y proceder con ética y pensando en los ciudadanos, que son sus destinatarios finales, considero el ex rector del Instituto Tecnológico Superior de la Sierra, Manuel Fernández Ponce, al abordar el tema ante egresados de diversas carreras de la Universidad de Sonora.


Sin embargo reconoció que por desgracia, no siempre es así, debido a que en ocasiones se olvida su fundamento de actuación, produciéndose desviaciones no deseadas que obligan a incidir una y otra vez en aquellos principios y en la necesidad de encauzar determinadas prácticas que se suelen denominar de mala Administración.


“Desde sus orígenes, a través del concepto clásico de buen gobierno, la acción administrativa ha venido presidida, al menos desde un punto de vista teleológico, por la intención de adecuarse a las necesidades de los ciudadanos y de la sociedad en su conjunto”, apuntó.


Fernández Ponce quien fue asesor del ex Secretario de Finanzas, Fernando Calzada y Director de Políticas Públicas del Ayuntamiento de Centro, dijo que la buena Administración ofrece una idea exacta del carácter central que adopta la figura del ciudadano en el entorno de la acción administrativa como eje sobre el que gira su existencia y como concepto a tener en cuenta de manera activa.


“La trascendencia de contar con un personal al servicio de la Administración que esté bien preparado, adecuadamente motivado e imbuido del sentido de servicio público es esencial en cualquier contexto de funcionamiento”, concluyó.

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